Aprender nuevas conductas y maneras de gozar de la vida, de las relaciones y hasta de sí mismo, sin falsos apoyos como la comida, el atracón, la dieta exagerada o la purga. Desarrollar diversos intereses y fortalecer la red social.
Modificar progresivamente el modo en que se piensa y se siente respecto del cuerpo, la comida y el movimiento para fortalecer la decisión y el compromiso de manejar el tratamiento. Conocer y utilizar técnicas para reducir la ansiedad y el estrés.
Aprender a disfrutar de la comida sin culpa. La nutrición equilibrada es una de las claves para mejorar el estilo de vida. No hay alimentos prohibidos, sólo conviene dar más preferencia a algunos y menos a otros. Los pacientes reciben información acerca de cómo elegir los alimentos, leer las etiquetas, comprar, cocinar y hasta presentar la comida.
Para recuperar el peso adecuado y mantenerse es imprescindible incorporar el movimiento a la vida diaria. Quienes padecen desórdenes de la alimentación deben regular la actividad de acuerdo a su estado clínico.
