
La obesidad infantil, consecuencia de malos hábitos alimentarios y del sedentarismo, se encuentra en aumento en todo el mundo.
Los niños obesos tienen mayor riesgo de ser obesos en la edad adulta, además de mayores posibilidades de padecer enfermedades cardíacas, hipertensión y diabetes, entre otras complicaciones. Sufren también rechazo de sus pares, aislamiento y distorsión de la imagen corporal, dificultades psicosociales que pueden afectar los logros educacionales y las relaciones interpersonales.
El tratamiento de la obesidad en los niños significa una infancia más feliz y la prevención de la obesidad del adulto.
El objetivo primordial del tratamiento de la obesidad no complicada es promover un estilo de vida que incluya una alimentación saludable y variada, así como el hábito de actividad física regular para todo el grupo familiar. Como enfermedad crónica, la obesidad requiere controles frecuentes, monitoreo continuo y refuerzo periódico de las pautas de cambio.
Para definir los criterios terapéuticos y diagnosticar las complicaciones es fundamental el enfoque interdisciplinario, con la participación de diferentes profesionales, que tiene como metas:
Guiados por profesionales especializados, los niños y adolescentes descubren qué cambios les conviene hacer en sus hábitos de alimentación y actividad física y cómo lograrlos.
Se trabaja con chicos de edades y situaciones similares, con propuestas grupales atractivas como recreación, natación, juegos acuáticos, talleres expresivos y merienda compartida.
Los padres están invitados a un espacio grupal apropiado para compartir experiencias y adquirir herramientas que los ayuden a manejar los problemas de peso en el ámbito familiar.